Tenerife-La Línea

    Partimos de Santa Cruz de Tenerife sobre las 18 horas del sábado 14 de agosto, son 730 millas (1.352km) hasta el Estrecho de Gibraltar. Las previsiones meteorológicas indican vientos de componente Norte rolando a NE (Nordeste) de unos 14 nudos (26km/h) con picos de 20 (37km/h), que el martes sube hasta 24 nudos (44km/h) con picos de 30 (55km/h). Windy mantiene esta predicción hasta el jueves, los mapas Grib de la NOAA indican disminución del viento hasta unos 20 nudos con rachas de 25 a partir del miércoles. Al salir del puerto encontramos viento de 12 nudos (22km/h) del Sur,


que van rolando a componente NE a medida que abandonamos la protección de la isla

Día 1, domingo 15 de agosto

    Las condiciones siguen igual durante la noche. Amanece nublado

con un viento que va subiendo durante la mañana hasta 14 nudos (26km/h) con picos de 18 (33km/h). Empiezan a llegar olas más grandes, sobre 1,5m, que el barco pasa muy bien. Hemos dado un primer bordo (trayecto al mismo rumbo) de unas 50 millas (92km) hacia el E, es malo porque no nos permite ganar N, y otro de unas 60 millas (111km) hacia el NNW (Nornoroeste). La situación a mediodía da un avance neto a destino de 94 millas (174km), aunque sobre el agua hemos hecho unas cuantas más


    La tarde va transcurriendo en una navegación apacible,





    Retomamos la rutina de las guardias, durante la noche hay que abrigarse, a mí me lleva unos diez minutos ponerme toda la ropa, y eso que duermo vestido. Hay que ponerse los pantalones de agua, los escarpines (cuando la ola rompe contra la amura envia un montón de agua hacia popa, lo que ocurre casi contínuamente), el polar (desde que pasamos el Estrecho se ha acabado el verano), la chaqueta de agua y el chaleco salvavidas.

Día 2, lunes 16 de agosto. Bordo va, bordo viene.

    Las condiciones siguen igual, pero el oleaje es cada vez mayor, lo que obliga a mantener un rumbo abierto y en zig zag, menos efectivo para avanzar contra el viento. Nos planteamos poner rumbo directo a Madeira, pero la previsión es que allí seguiremos encontrando NE, o sea viento de proa para ir al Estrecho, lo que también nos obligaría a ir en zig zag.. Ya puestos preferimos seguir desde aquí. El avance desde el mediodía del domingo ha sido de 78 millas (144km) dando bordos de unas 55 millas (100km) cada uno,


    El viento va subiendo a unos 20-25 nudos (37 a 46km/h), también el oleaje,


 y por esto es difícil comer en la mesa. Juan Carlos prepara ensaladas en contenedores individuales que cada uno come cuando le viene bien

    No es solo a la hora de comer. Todo, absolutamente todo lo que haces en el barco está condicionado por la escora y los bandazos provocados por las olas. Hay que moverse despacio, pensando cada movimiento, dónde pones los pies, a donde te agarras, con atención especial al subir y bajar a cubierta. Un descuido puede suponer un accidente. Esto durante uno, dos, tres, más dias. Es una prueba para los nervios.

    Dado el estado de la mar, con olas de 3m, pensamos que si el martes empeora habrá que buscar puerto, de nuevo pensamos en Madeira o alternativamente, en Agadir (Marruecos), que en la carta (mapa) parece estar cerca y a un rumbo fácil. Cerca,..., unas 200 millas (370km). Seguimos hacia el Estrecho.

Día 3, martes 17 de agosto. El pez volador

    Esperábamos una meteorología complicada, pero la situación es algo mejor, con un poco menos viento. El avance en las últimas 24 horas ha sido de 105 millas (194km). Una de las normas de navegación en este barco es cenar caliente, Alex es especialista en preparar platillos sabrosos aunque las condiciones sean adversas y el barco vaya escorado (inclinado). Aquí le vemos preparando la cena




     Los golpes de mar, combinados con la escora, tienen otra consecuencia, Juan Carlos ha perdido el equilibrio sobre una de las puertas del aseo de popa, que se ha quedado empotrada. Por suerte este aseo tiene dos puertas. 

    Durante la guardia de noche un pez volador ha golpeado a Juan Carlos en el costado. No está claro si ha sido al invadir una ola grande la cubierta o volando, pero si el golpe llega a ser en la cara podría haber sido algo serio.

Día 4, miércoles 18 de agosto. Paso del ecuador

    Las condiciones meteorológicas siguen iguales. Como no disponemos de actualizaciones de los partes meteorológicos se decide navegar en la proximidad, a unas 40 millas (74km), de la costa de Marruecos, de esta manera tendremos puertos al alcance en caso de necesidad. Para esto damos un bordo hacia el ENE de unas 200 millas aproximadamente (370km)

  No obstante, viento y mar parecen ir disminuyendo, hasta establecerse en un N de 20 nudos


    Al mediodía vemos que el avance en las últimas 24 horas ha sido de 102 millas (189km). Y, por la tarde el navegador indica 350 millas (648km) al Estrecho. ¡Hemos hecho la mitad del recorrido! ¡Hemos pasado el ecuador de la travesía! Las caras se vuelven sonrientes.


    Lo celebramos con unos pistachos y media cerveza,


Día 5, jueves 19 de agosto. 

    Mar y viento han ido a menos durante la noche. El viento se ha estabilizado en unos 14 nudos (26km/h) de componente N. Con el génova (vela de proa) y un rizo en la mayor hacemos muy buena marcha. No obstante, el avance neto es solo de 56 millas (104km) debido sobre todo al largo bordo hacia tierra dado anteriormente.

    La navegación en estas condiciones resulta muy agradable



    Poco antes de anochecer se ha tomado un segundo rizo por precaución, es más fácil hacer maniobras con luz natural.

Día 6, viernes 20 de agosto. Alarma

    La navegación sigue siendo muy agradable en una noche con luna casi llena, el barco hace muy buena marcha. Hacia el mediodía se nota olor a quemado en el aseo de popa, al abrir el registro sale humo de una caja de conexiones. Inmediatamente se desconecta las baterías, se separan y aíslan los cables y el problema parece resuelto, excepto que la bomba del inodoro no funciona, inconvenientes de tener las cosas electrificadas. El avance al mediodía ha sido de 100 millas (185km). Por la tarde hacemos una navegación muy rápida porque el viento de 10 nudos (18km/h), entra al descuartelar (por el costado y un poco hacia proa) y la mar va disminuyendo. Y sobre todo, ¡el viento ha rolado y nos permite ir a rumbo directo al Estrecho!


    Hora de cenar,



Día 7, sábado 21 de agosto. ¡Llegada al estrecho!

    El último bordo, de más de 200 millas (375km) de una navegación muy agradable de día y de noches con luna, viento y mar van disminuyendo durante la noche hasta que a las 5am se arrían las velas y se pone motor, ya estamos cerca. Navegamos en una mar en calma, parece el Mediterráneo,


    ..., pero no es el Mediterráneo. Entramos en el estrecho por la parte de Marruecos, mar en calma y corriente a favor. 

    A medida que nos acercamos al través de Tarifa la cosa empeora hasta que se pone bastante desagradable, por lo que pasamos al lado español sorteando los mercantes, entre ellos uno que va a 20 nudos, algo antes de llegar al punto más estrecho del estrecho:

 . Las condiciones mejoran a medida que nos acercamos a Gibraltar. 




    Queríamos entrar en la Queensway Marina, pero llegamos sobre las 9pm y recuerdo que cuando estuve allí hace tres años la cierran de noche, literalmente. Ponen una barrera flotante a la entrada de la dársena. Por esto nos dirigimos a la marina Alcaidesa en La Línea, está nada más pasar la escollera que marca el límite de Gibraltar, donde sí hay servicio de noche y nos esperan. 

    A la mañana siguiente nos levantamos con esta vista sobre el Peñón:



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