Nos levantamos el domingo con esta vista sobre el peñón,
Nuestra intención era poner lavadoras (el barco lleva lavadora), hacer una visita corta a Gibraltar y salir el lunes hacia Valencia. Se ponen lavadoras mientas esperamos a Eric. Eric es un sudafricano que vive en España hace 20 años (ya soy español, dice con un fuerte acento inglés). Tiene barco, ha navegado por medio mundo y ahora vive de reparar averías de barco. Alex contacta con Eric el domingo por la mañana y le explica el problema que tenemos con el inodoro, pero contesta que no trabaja los domingos y los lunes y además es su cumpleaños. Seguramente, gracias a que tiene barco, entiende el problema de un transeúnte con averías. Viene cerca del mediodía, resuelve el problema del contacto quemado y da con la manera de desatascar la puerta del baño de popa. Además nos da la dirección del, según él, el mejor asador de La Línea. El domingo por la tarde hacemos la visita a Gibraltar y consultamos la meteo, que indica viento flojo en contra hasta Valencia. Les indico que vale la pena quedarse un día más y hacer una visita más extensa a la parte alta de la Roca, donde hay cosas interesantes que ver. El lunes subimos en teleférico, vemos los monos y las vistas,
..., y los cañones con los que Gran Bretaña controló el estrecho desde finales del s.XIX hasta mediados del XX. Juan Carlos deja constancia en las siguientes imágenes de la espectacularidad del lugar:
También visitamos las baterías del gran sitio. El gran sitio lo pusieron a finales del s.XVIII los españoles junto con los franceses para intentar tomar Gibraltar. Los británicos perforaron unas galerías en las que instalaron cañones con los que dominaban el terreno.
Los españoles utilizaron unas baterías flotantes de diseño francés que venían a ser la tecnología más avanzada del momento. En los libros de historia de cuando estudié Bachillerato ponía que las baterías se pegaron fuego por lo que no consiguieron su objetivo. En las placas explicativas de Gibraltar dice que los defensores, a su vez, desarrollaron procedimientos para disparar cañones desde lo alto, además calentaban las balas de cañón al rojo antes de disparar, con lo cual bastaba con hacer cualquier blanco para prender fuego a las baterías. En todo caso, el sitio duró cuatro años y estuvo a punto de tener éxito, no por las acciones de armas sino por la falta de alimentos y epidemias que se desataron en la roca. Los británicos atribuyen a su determinación el éxito en la defensa del peñón. La bajada la hacemos a pie, tras la cual repusimos fuerzas con unas cervezas y un excelente "cornish pie",
De la navegación hasta Valencia no hay nada que contar. Vientos flojos en contra al principio, ausencia de viento hasta llegar al cabo de la Nao donde un Llebeig nos engañó durante 20 minutos. Llegamos al Náutico alrededor de las 9.30pm del viernes 27. Fin de la travesía.
Comentarios finales
A modo de resumen voy a añadir unos comentarios: a) La navegación por el Atlántico es algo totalmente diferente a la navegación por el Mediterráneo. El viento es prácticamente constante, día tras día. Las distancias son mucho más grandes, por tanto el oleaje tiene un fetch (recorrido) mucho mayor, y las olas son más altas y redondeadas que las mediterráneas. Los bordos pueden ser de 40, 80, hasta casi 200 millas. Si las condiciones no son malas, esto supone disfrutar con mayúsculas de la navegación a vela. b) Ha sido una gran ocasión para mejorar el modo de llevar el barco. Por ejemplo, hemos encontrado que navegando contra 10 nudos de viento real y mar formada ha dado mejor resultado llevar Génova y mayor con dos rizos, (velocidad del barco 8 nudos), que trinqueta y mayor completa (velocidad del barco 6,5 nudos), c) La eslora importa. En una ocasión leí que para navegar por el Atlántico la eslora mínima son los 14 metros. No cabe duda que con un buen barco de menor eslora se puede navegar por esas aguas, pero resulta mucho más cansado. El 14 metros tiene una gran diferencia en habitabilidad y, sobre todo, en desplazamiento, que le permite navegar con mucha mayor estabilidad en condiciones de mar formada. Aunque, eso sí, un inconveniente de los barcos actuales, grandes o pequeños, son los pantocazos que provocan los cascos planos, no se puede tener de todo. d) Nunca se insistirá lo suficiente sobre medidas de seguridad individual (chalecos, arneses, detectores de persona al agua, etc.), aunque las condiciones de la mar no han sido muy malas, de cuando en cuando han llegado olas de las que lo barre todo. e) Para acabar, fundamental en navegaciones largas la compatibilidad y buen entendimiento de las tripulaciones, como ha sido el caso.
Para sintetizar en un par de palabras: HA SIDO UNA GRAN EXPERIENCIA







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